Cada año en nuestro país un numero importante de niños pierde la vida en piscina, playa, ríos, tina de baño, etc.
Debido a la sumersión inicial se produce aspiración de agua a los pulmones. Esto genera un reflejo protector que cierra la vía aérea (laringoespasmo).
La víctima traga abundante agua en forma voluntaria e involuntaria. Si el período de sumersión se prolonga hay una gran disminución del oxigeno en los órganos (hipoxia), especialmente en el cerebro. Finalmente, debido a la misma hipoxia, el laringoespasmo protector cede y se produce entrada de agua a los pulmones.
Para que un niño se ahogue solo hace falta que este segundos debajo del agua. Tampoco son necesarias inmensas profundidades, con unos 20 centímetros de profundidad un menor puede ahogarse, porque corre el riesgo de no poder levantarse y esto puede suceder en un simple balde de agua que un adulto dejó en la zona.
Los niños son como el mar, nunca se les debe dar la espalda y mucho menos si andan con otros niños.
Cada año en nuestro país un numero importante de niños pierde la vida en piscina, playa, ríos, tina de baño etc.
Debido a la sumersión inicial se produce aspiración de agua a los pulmones. Esto genera un reflejo protector que cierra la vía aérea (laringoespasmo). La víctima traga abundante agua en forma voluntaria e involuntaria. Si el período de sumersión se prolonga hay una gran disminución del oxigeno en los órganos (hipoxia), especialmente en el cerebro. Finalmente, debido a la misma hipoxia, el laringoespasmo protector cede y se produce entrada de agua a los pulmones.
Los niños son como el mar, nunca se le debe dar la espalda y mucho menos si andan con otros niños.
Para que un niño se ahogue solo hace falta que este segundos debajo del agua. Tampoco son necesarias inmensas profundidades, con unos 20 centímetros de profundidad un menor puede ahogarse, porque corre el riesgo de no poder levantarse y esto puede suceder en un simple balde de agua que un adulto dejó en la zona.